Vudú y Cristianismo en Haití

Por Edwin Paraison*

Tras una lucha social larga y tortuosa, la reforma constitucional de 1987 en Haití, reconoció la libertad de cultos. Lo cual permite a los cristianos de distintas denominaciones (católicos, anglicanos y protestantes) como a los practicantes del vudú, tradicionalmente marginados, reunirse libremente en sus templos o sus “oufo”, lugares reservados a los rituales de esa religión de origen africano.

hombre vuduLas circunstancias históricas de la evolución del vudú en la primera república negra del mundo, han creado una serie de mitos y conceptos negativos que proyectan una imagen distorsionada simbióticamente ligada al satanismo, la hechicería y la magia.

Hoy día, es mayormente aceptado por antropólogos y teólogos que el vudú es una religión monoteísta que reconoce la existencia de un solo dios: “Papa Bondie” (Papa Dios) o “Gran Met” (El Gran Maestro), y que desde la madre tierra africana del Dahomey o de Guinea, los “loas”, divinidades o espíritus ancestrales, de concordia, protección e interacción comunitaria solidaria, acompañaron a los esclavos traídos por los españoles y sometidos a deshumanizantes condiciones de vida durante 300 años (1492-1804).

Al tener contacto con la fe y la práctica cristiana, adoptaron y adaptaron de forma sincrética a sus rituales, elementos de la liturgia católica. Por lo que, por ejemplo, los santos tienen sus correspondientes contra partes “loas”. Entre otros, San Pedro es Damballah. La Virgen María (Nuestra Señora de la Altagracia), es Erzulie Freda. Asimismo, las fiestas patronales de los santos más populares se celebran el mismo día en ambas religiones. La tradición oral afirma que esos “loas” sirvieron de catalizador en la histórica ceremonia “Vudú” de Bois Caimán, dando inicio al proceso revolucionario de los esclavos el 14 de agosto, 1791. Trece años después, el 1ro de enero, 1804, se proclamó la independencia. Esto aconteció después de derrotar de manera increíble a las tropas napoleónicas. Empero, sin lograr poner fin, debido a su gran influencia, a lo que se llamo en esa época, la colonización pacifica bajo el manto del catolicismo.

Por ende, aunque ese acto ritual religioso africano fuera el detonante de la liberación, los héroes haitianos no adoptaron al vudú como su religión nacional. Por lo contrario, en 1860, se firmó un concordato con el Vaticano en Roma, vigente aun, que consagró el catolicismo como religión oficial a pesar de que en esa época una mayoría del pueblo practicaba el vudú, y aun de la presencia, aunque tímida, de los protestantes.

gaga batey230pxEl vudú tuvo que esperar el 4 de abril del 2003, para que fuera reconocido oficialmente como religión por un decreto del presidente Jean Bertrand Aristide, un antiguo sacerdote católico y estudioso del tema. Desde entonces, ha conocido una mayor aceptación social y ha logrado retomar cierta incidencia en la vida política institucionalizada.

Hoy pues, los jerarcas del vudú participan junto a sus pares católicos y protestantes en el manejo de las crisis sociales a través de “Religiones por la Paz”, un espacio de convivencia interreligiosa.

En la vecina Republica Dominicana, no hay una práctica tan amplia del vudú ni siquiera en la comunidad haitiana. Existe un alto nivel de rechazo por desconocimiento o ignorancia. Sin embargo, los “raras” llamados “gagas”, como expresión de la religión africana, son muy populares, en un marco mas bien “folklórico” y social, particularmente durante la Cuaresma y esencialmente en los enclaves dominico haitianos de los bateyes. Indudablemente, en Haití, la Iglesia de mayor influencia es la católica; sin embargo, cada día, hay más reservas sobre si es numéricamente la mayor. Una investigación del FNUAP (Fondo de las Naciones Unidas para la población) del año 2003 le da 57.4% de la población. Se ha observado un crecimiento sostenido del protestantismo histórico, como son las iglesias: anglicana (episcopal) bautista, adventista, metodista, evangélica, y otros grupos fundamentalistas, igualmente se da el caso de la presencia de musulmanes. Se debe saber que muchos cristianos, particularmente católicos, debido al sincretismo que liga al vudú a su liturgia, son también practicantes de este rito, pero no lo admiten públicamente. Dicho en pocas palabras, el pueblo haitiano es profundamente religioso. Aunque se mantienen algunos prejuicios, la sociedad haitiana ha hecho, en los últimos 25 años, grandes avances en cuanto a tolerancia religiosa. No obstante, hasta ahora, hay más templos católicos y protestantes que “oufo” en el territorio nacional.

 

*El autor es sacerdote anglicano, actual Director Ejecutivo de la Fundación Zile, organización humanitaria insular de promoción de la solidaridad y la cooperación domínico- haitiana.